Sociedad

El FENÓMENO SOCIOCULTURAL QUE CRECE POR LA FE POPULAR

Por qué el gauchito Gil no es reconocido como santo de la iglesia católica

10/01/2012 | 08:30

♦ La historia que impide su beatificación. ♦ El acercamiento histórico de la iglesia con el culto. ♦ Actualmente se estudia si hizo milagros.  

 

Antonio Mamerto Gil más conocido como el Gauchito Gil, es una figura popular que año tras año es más reconocido en el mundo y suma feligreses que cada 8 de enero, visitan su santuario en la ciudad de Mercedes, en la provincia de Corrientes.  

 

Si bien la devoción popular creció, la iglesia católica no lo reconoce aún como santo y los testimonios de supuestos milagros atribuidos al gaucho, están en estudio cuyos resultados podrían durar hasta 50 años en ser comprobados.

 

La iglesia Católica Apostólica Romana de la Argentina  reiteró en varias oportunidades  que el Gauchito Gil no cumplía con los requerimientos pedidos por la Santa Sede. Algunos sacerdotes consideran que el Gauchito Gil era un ladrón y que si bien robaba para repartir  entre los pobres, advirtieron que no es motivo para cometer ese pecado, por lo que pierde sus atributos y virtudes para ser considerado un santo que entre otras cosas debe acreditar una vida de fe ejemplar.

 

En los últimos años, la afluencia de personas y el culto trascendió fronteras y cada 8 de enero el lugar donde fue degollado Antonio Gil, convoca a cientos de miles de peregrinos que llegan hasta allí por fe y devoción, agradecen el milagro e inclusive manifiestan haber hablado con él. Le atribuyen el milagro de la curación de hijos, hermanos, primos y padres y cada enero viajan hasta Mercedes para retribuirle en agradecimiento popular.

 

La manifestación popular de fe, hizo que en la última década se produzca un histórico acercamiento entre la iglesia católica oficial  y el culto al gauchito Gil. Sacerdotes y Obispos, si bien aclaran que no es considerado un santo oficial, aceptan la adoración de los fieles como una manera de honrar a los muertos. Desde hace pocos años se celebran misas en el lugar, con el único fin de pedir por su alma, como se le haría a cualquier otra persona que profese el catolicismo.

 

Semanas antes de la fiesta que se celebra a 10 kilómetros de la ciudad de Mercedes, el Obispo de Goya, monseñor Ricardo Faifer, destacó la devoción religiosa ligada a la tradición campesina de la región guaranítica, de honrar la memoria de los difuntos. Hizo hincapié en recuperar la fe en la Cruz, y en la intercesión de los difuntos ante Dios.

 

En la antigüedad, Antonio Gil hubiera sido considerado un santo, ya que eran declarados por elección popular sin un proceso formal de la iglesia y del Vaticano. Pero para evitar abusos,  los obispos empezaron a tomarse el trabajo de investigar cada caso con detenimiento para que no se declaren  santos solamente por voluntad popular.  Finalmente en el año 1234 se reservó el derecho de canonización al Papa.

 

Lo cierto es que el gaucho Antonio Gil es venerado, respetado y  honrado  por el testimonio vivo del milagro de la curación que manifiesta su gente.  Dicen: “porque no ha vivido una vida de santidad”, los expertos en ciencias católicos y no católicos y teólogos de la iglesia  no advierten su santidad y los milagros atribuidos por ahora existen  mediante la  creencia popular que intercede ante dios para curar y aliviar el dolor de los devotos.

 

 

Para ser considerado santo oficial por la iglesia católica se necesita cumplir cuatro pasos:

Primera etapa: la persona es declarada "siervo de Dios": la persona debe ser fiel a Dios y a la santa sede de Roma.

Segunda etapa: la persona es declarada "venerable": Según su historia de vida y su manera de morir y su devoción a Dios.

Tercera etapa: beatificación: Se le debe comprobar al menos un milagro en vida o post mortem.

Cuarta etapa: canonización: Más de un milagro en vida o post mortem

 

► La leyenda

 

La leyenda más difundida cuenta que Antonio Gil fue un gaucho trabajador que tuvo un romance con una viuda adinerada. Esto le hizo ganar el odio de los hermanos de la viuda y del jefe de la policía local, quién había cortejado a esa misma mujer.

 

Dado el peligro, Gil dejó el área y se alistó para pelear en la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) contra Paraguay. Luego de regresar, fue reclutado por el Partido Autonomista para pelear en la guerra civil correntina contra el opositor Partido Liberal, pero desertó. Dado que la deserción era delito, fue capturado, colgado de sus pies en un árbol de espinillo, y muerto por un corte en la garganta.

 

Gil le dijo a su verdugo minutos antes de su muerte, que debería rezar en nombre de Gil por la vida de su hijo, quién estaba muy enfermo. El verdugo desesperado, así lo hizo y su hijo sanó milagrosamente. Él le dio al cuerpo de Gil un entierro apropiado, y las personas que se enteraron del milagro construyeron un santuario en el lugar. Desde entonces, la devoción crece año a año y el último 8 de enero día de su muerte, se congregaron allí más de 300 mil promeseros.