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LA PREOCUPACIÓN DE LA CIENCIA

Vacuna contra la mastitis en vacas

05/09/2012 | 11:34

♦ Investigadores de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la UNL, buscan distintas estrategias para combatir las enfermedades más comunes en los tambos, mejorar la salud de los animales y reducir el uso de antibióticos que dejan residuos en la leche y la carne constituye los objetivos de un equipo de investigadores

 

 
“La mastitis es la inflamación de la glándula mamaria considerada la enfermedad más común y costosa del ganado lechero. 
 
Afecta a la ubre de la vaca en diversos grados de intensidad. 
 
Según los especialistas,  todos los métodos comerciales de producción lechera proporcionan condiciones favorables para la propagación de los organismos causantes de la mastitis en vacas. 
 
En este contexto, los investigadores consideran que las buenas prácticas higiénicas mejoran la calidad del proceso, la infección por Staphylococcus aureus es moneda corriente en los tambos. 
 
El uso de  antibióticos para el tratamiento deja rastros tanto en la leche como en la carne del animal y, en algunos casos, las infecciones pueden no responder al tratamiento. 
 
Para tratar la enfermedad, un grupo de investigadores  intenta mantener animales saludables y evitar el uso de antibióticos con incidencia en lal leche. Y en la carne. Por eso decidieron tratar el problema y trabajar en la formulación de una vacuna profiláctica que permita evitar los casos de mastitis. “Llegar a una vacuna es algo muy complejo, sobre todo con un microorganismo como es el S. aureus. 
 
Los investigadores buscan  reducir la infección de mastitis”, detalló a Argentina Investiga Iván Marcipar, investigador de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas y del Conicet. 
 
para tratar el problema,  los científicos intentarán mejorar una vacuna convencional gracias a la adición de ingredientes llamados adyuvantes que estimulan al sistema inmune y la vuelven más efectiva. Pero a largo plazo, pretenden poder reemplazar la bacteria muerta que se utiliza para inocular a los animales por un formulado mucho más preciso y a medida, “diseñado en base a las moléculas más importantes para generar protección inmunológica contra esos organismos, combinándolos con adyuvantes de última generación para brindar una protección segura y efectiva”, explicó el investigador.
 
 
Según los investigadores, las vacunas no son todas iguales ya que algunas se hacen con microorganismos vivos, otras con los mismos pero muertos, con fracciones de moléculas extraídas de éstos o con su material genético. Para el caso de la infección por S. aureus, se intenta generar anticuerpos que defiendan a una persona o un animal. La vacuna que evalúan los investigadores está compuesta por un extracto de bacterias aisladas en la región y un adyuvante de última generación desarrollado en Suecia. “Es un muy buen estimulante del sistema inmunológico y estamos trabajando en colaboración con el grupo sueco para lograr una formulación y un esquema de inmunización óptimo”, señaló. El grupo de Suecia brinda el adyuvante mientras que los santafesinos trabajan en el desarrollo de la formulación mediante la selección de un extracto adecuado de microorganismos y evalúan su desempeño en vacas lecheras. “Primero se busca conocer cómo es la respuesta inmune y luego ver qué pasa frente a la infección”, explicó Marcipar.
 
Hasta el momento, los investigadores ensayaron la nueva fórmula en 20 vaquillonas Holstein. Se generaron más anticuerpos y hubo una respuesta inmunológica superior a la vacuna tradicional y al grupo control no vacunado. 
 
 
Según adelantó Marcipar, se trabajará con las vacunas hechas a partir de moléculas seleccionadas y obtenidas mediante ingeniería genética que permite tener una formulación mucho más controlada. “Esto es posible cuando se estudia en forma individual cómo funciona cada inmunógeno, por ello estamos evaluando diferentes moléculas que son candidatas a integrar la fórmula de una futura vacuna”, explicó.
 
El primer paso fue el relevamiento de cepas de S. aureus que se encuentran en la región para conocer qué factores de virulencia son los más frecuentes en la cepas infectantes. “Ya estamos evaluando cuatro candidatos y si se pueden combinar entre sí. El objetivo final es formularlo en una vacuna con un adyuvante que potencie su acción. En la misma línea, estamos desarrollando nuestros propios adyuvantes para lograr en el futuro, independizarnos en todas las etapas de la formulación de la vacuna”, contó Marcipar.