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PRODUCCIÓN NACIONAL

Conozca las características que afectan el valor textil de las lanas.

06/02/2012 | 10:37

 

Qué aspectos se tienen en cuenta durante su comercialización. Donde se ubica la producción ovina de Corrientes. 

 

Según un informe publicado por el INTA Argentina es el tercer exportador mundial de lanas finas (sin considerar a China que consume internamente todo lo que produce), precedida por Australia y Sudáfrica. Con 71.878 productores de fibra de origen animal –lana, mohair, llama, cashmere, guanaco y vicuña– y un total de 16.901.211 animales, se producen a escala nacional unos 60 millones de kilogramos anuales que pueden comercializarse por más de 346 millones de dólares en la campaña 2011/12.

 

Según datos de la Federación Lanera Argentina, la producción de la zafra 2009/10 se ajustó en 54 millones de toneladas sucias y la siguiente en 57 millones de toneladas, lo cual permite observar una evolución positiva del mercado.

 

De hecho, la Argentina vende a más de 30 países con diferentes grados de valor agregado y destina el grueso de su producción de lana a China (29,44%), Alemania (15,73%), Italia (14,14%), Turquía (8,27%) y Uruguay (7,83%). Apenas cuatro o cinco millones de kilos corresponden al mercado interno.

 

Si bien la industrialización de la lana implica un ciclo largo y complejo –que va desde la esquila hasta la compra de, por ejemplo, un pullover por parte del consumidor final, transcurre cerca de un año–, el potencial de la cadena es asombroso: por poner sólo un caso con un kilo de lana superfina que un productor vende por alrededor de 10 dólares puede confeccionarse un traje de verano y venderse entre 1.000 y 1.200 euros en Italia.

 

En este sentido, además de estar posicionado como proveedor de lanas finas, la Argentina cuenta con capacidad instalada para la industrialización primaria, aparte de pureza racial y bienestar animal en las majadas y grupos de productores ovinos competitivos e innovadores.

 

Según un trabajo de investigación de R.M. Rodríguez Iglesias, del Departamento de Agronomía de la Universidad Nacional del Sur (1998. Rev. 30/10/07) las principales características que afectan el valor textil de la lana son:

 

-El diámetro promedio de las fibras, ya que es utilizada generalmente para la fabricación de telas. Existen diferentes tipos, las más finas y livianas son las de mayor valor. A menor diámetro de la fibra, más fino podrá hacerse el hilado. Producir un hilo fino con lana gruesa conlleva mayores costos de mano de obra. La finura puede estimarse objetivamente con microspcopios o scanners o subjetivamente a través de la apreciación visual de la frecuencia de ondulaciones en una mecha de lana.

 

-La longitud de las mechas,  que puede estimarse subjetivamente o determinarse en forma objetiva, y limita el destino industrial de una lana.  Desde el punto de vista industrial no sólo interesa la longitud promedio de las mechas sino también la variabilidad de esa longitud entre fibras individuales. La menor variabilidad en longitud favorece un menor número de roturas durante el hilado, mayor uniformidad de éste, y telas de mejor calidad.

 

-La medulación es una característica indeseable en las lanas destinadas a la confección de vestimenta porque origina problemas en el teñido (las fibras meduladas adquieren tonalidades diferentes).

 

 -La resistencia a la tracción puede apreciarse subjetivamente, sometiendo a tracción manual una pequeña mecha. En forma subjetiva se distinguen, en general, 3 tipos de lanas: firmes, débiles y quebradizas.  Las lanas débiles presentan escasa resistencia a la tracción en cualquier punto de la mecha. Se originan por factores que afectan la estructura química de las fibras y resultan de escaso a nulo valor comercial. Lanas quebradizas son las que presentan un sector definido de baja resistencia a la tracción. Se originan generalmente en factores que afectan el diámetro de la fibra durante una etapa definida de su crecimiento (ej. lactancia en ovejas). Su valor comercial diminuye dependiendo de la posición del punto de rotura.

 

-El rendimiento al lavado expresa (en %) el peso de lana Iimpia (i.e. libre de suarda, tierra, y cualquier otro material que se remueva con el lavado) que puede obtenerse de una unidad de masa de lana sucia.  La base lana representa el peso de las fibras secas, libres de toda impureza, expresado en porcentaje con respecto al peso de la muestra de lana sucia. La base materia vegetal representa el peso de todos los contaminantes de origen vegetal (semillas, frutos, etc.) expresado en porcentaje con respecto al peso de la muestra de lana sucia. El rinde de lana lavada es el peso seco de las fibras y el material vegetal remanente del lavado.

 

-Contaminación con sustancias vegetales. Muchas sustancias vegetales se adhieren a los vellones. Entre éstas son comunes los frutos (‘semillas’, en la jerga del negocio) de flechillas, alfilerillos, cola de zorro, rosetas,  tréboles de carretilla,  abrojos, etc. 

 

-Rendimiento al peinado: Existen varios equipos de laboratorio (y sus métodos asociados) para simular el rendimiento en lana peinada que se obtendría a partir de una muestra de lana  sucia. El ‘rinde al peine’, como se lo llama vulgarmente, y la finura son, generalmente, los más importantes determinantes del valor comercial de una lana. 

 

-El color real de fibras de lana individuales puede variar de blanco a negro pasando por diversos tonos de marrón y gris. Por su facilidad para ser coloreadas al tono deseado, las lanas más blancas son las que logran mejores precios. 

 

-Suavidad: Se aprecia al tacto, subjetivamente. Una mayor variabilidad del diámetro de las fibras generalmente se traduce en una sensación de mayor aspereza.

 

-Relación entre cantidad y calidad de lana producida. Una vez conocidos el rendimiento al lavado y el grado de contaminación con substancias vegetales, es posible calcular el peso de vellón limpio (PVL) producido por un individuo. El PVL puede expresarse entonces como el producto de dos componentes, la superficie productora de lana (S) y el peso de la fibra producida por unidad de superficie.  

 

 Según trabajos de la Estación Experimental Agropecuaria Mercedes del INTA, en la zona de producción ovina de Corrientes se distinguen claramente dos regiones ecológicas: las Formaciones Correntino-Entrerrianas  y la Meseta Central Mercedeña.

 

Las Formaciones Correntino-Entrerrianas se encuentran ubicadas en los departamentos de Curuzú Cuatiá, Sauce y parte de Mercedes. El paisaje presenta microrrelieves denominados “gilgai” y la vegetación característica es una formación tipo “parque” con dominancia de ñandubay, espinillo y pastos cortos tiernos y duros. La Meseta Central Mercedeña ubicada en Mercedes, Curuzú Cuatiá, Monte Caseros  y  parte de Paso de los Libres presenta un paisaje ondulado sin montes y con afloramientos rocosos. La vegetación dominante es de tipo corto tierno y corto duro, y en mosaico, con grandes manchones de pastos altos en matas mezcladas con pastos duros.

 

La ventaja competitiva de la provincia de Corrientes, con respecto a otras áreas del país, radica en la ausencia de cenizas volcánicas que han golpeado duramente a los productores del sur argentino,  la presencia de reservorios de agua dulce para el ganado ovino y el hecho de contar con una ubicación estratégica, limitando con 3 países del Mercosur.